4 sugerencias para cambiar el hábito de la postergación

 

 

¿Cuántas veces hemos dejado las cosas para el último día al punto que después terminamos estresados y agotados por haber tenido que hacer todo a último momento?


¿Cuántas veces no hicimos algo que queríamos hacer y nos perdimos de haber logrado algo importante simplemente por no haber tomado acción?


A veces incluso queremos lograr algo, sabemos exactamente qué hacer para lograrlo y así y todo no lo hacemos. La postergación puede ser un gran problema ya que dificulta y a veces hasta impide que logremos nuestros objetivos. 


Si bien en el corto plazo, la postergación puede darnos una tranquilidad temporaria, a largo plazo puede llevarnos al auto castigo, a atentar contra nuestra auto estima, contra nuestro éxito, y en casos más graves a la depresión.


Como hablamos en una nota anterior, la razón por la cual postergamos es porque de alguna manera asociamos más dolor con realizar la tarea que con no realizarla.


Me gustaría darte algunas sugerencias para que puedas cambiar este hábito negativo:

 

Sugerencia 1: Asociar mucho dolor con la postergación

 

Como dijimos, la primera razón por la cual postergamos es que asociamos más dolor con llevar adelante la acción que con no hacerla. El problema es que esta comparación es un poco engañosa, porque no estamos considerando el dolor de postergar, que también es muy negativo, sobre todo en el largo plazo porque no estamos logrando nuestros objetivos.

 

Para esto te propongo que te hagas estas preguntas para cada acción que estés postergando:

 

  • ¿Cuáles son las consecuencias de seguir postergando esta acción indefinidamente? Listá todas las consecuencias posibles
  • ¿Qué beneficios obtendría si lo llevo adelante hoy?

 

Sugerencia 2: Hacer que nuestros objetivos nos motiven

 

Otra razón por la cual postergamos es porque nuestros objetivos no nos motivan. O a veces si bien nos motiva obtener un resultado final, no nos motivan los pasos intermedios que tenemos que realizar para llegar a ese objetivo. 

 

Por ejemplo, quizás te motive mucho el objetivo verte más delgado, pero no te motiva ir al gimnasio todos los días y hacer la dieta que necesitás para lograr bajar de peso.

 

Si no te gusta la tarea que estás realizando, cambiá la perspectiva. Tené siempre presente la razón de fondo por la cual estás realizando determinada actividad. Siguiendo con el ejemplo de bajar de peso, no pienses que estás yendo al gimnasio, pensá que estás mejorando tu salud física, mental y emocional, que estas construyendo una mejor calidad de vida. 

 

Sugerencia 3: Identificar excusas y peros

 

 

Para postergar tenés que buscarte una excusa o un pero; tenés que convencerte a vos mismo que hay una buena razón para no realizar determinada actividad. Te recomiendo que pienses y anotes en un cuaderno las frases habituales que usás como excusa. Para ver un video con 57 ejemplos de excusas en un minuto hacé click aquí.

 

Anotarlas te va a ayudar a tener muy claro cómo ocurre el proceso de postergación, y esto te va a ayudar a detenerlo a tiempo. También te recomiendo analizar las excusas objetivamente. En general estas excusas no tienen sentido si las pensamos seriamente.

 

Por ejemplo, supongamos que te toca ir al gimnasio, y en el momento de ir te decís a vos mismo “hoy estoy cansado, mejor no voy porque no me va a rendir el entrenamiento”. Esta puede ser una excusa.

 

Sin embargo, si bien estás cansado, el gimnasio te puede ayudar a despejar la mente de tanto trabajo. O por más que estés cansado, el ejercicio puede ayudarte a relajarte, y por más que te canses un poco más, vas a descansar mejor y al otro día levantarte con más energía.

 

Si pensamos por anticipado las excusas, en general las vemos más objetivamente, y nos vamos a dar cuenta que son una trampa para engañarnos a nosotros mismos. Una vez que identifiques estas trampas, comprometete con vos mismo a no caer en la misma excusa nuevamente. Si tomás la decisión por anticipado te va a ser más fácil.

 

En el momento que estás por postergar es muy fácil caer en la tentación de hacerlo así que pensalo de antemano.

 

Sugerencia 4: Postergar la postergación

 

 

Si tenés el hábito de postergar es porque ya sabés como hacerlo. Entonces, si sabés como postergar usá la misma estrategia para postergar la postergación.

 

Se requiere mucha energía para postergar. Si vemos la postergación como una acción, resulta que también es algo que se puede postergar. Ponete a pensar cómo ocurre el proceso de postergación. 

 

En general sentís que una acción determinada puede no darte mucho placer, o causarte dolor, entonces considerás no realizarla, pero para esto tenés que tener una buena excusa. Buscar excusas y peros es toda una acción que lleva tiempo y energía, y entonces podés postergarla.

 

¿Cómo haces esto?

 

Identificá el momento exacto en el cual solés postergar, por ejemplo una hora antes de ir al gimnasio decidís no ir. En ese momento, cuando empieces a sentir la necesidad de postergar, cuando estás considerando no realizar la acción, postergá toda esa evaluación y esos pensamientos de postergación y de creación de excusas. Dejalos para otro momento.

 

Decite a vos mismo “ahora estoy complicado, tengo que producir resultados, voy a dejar la postergación para otro momento”, y postergá la postergación.

 

La misma estrategia que usas en general en tu contra usala a tu favor. Después de todo es algo que ya venís haciendo por mucho tiempo.

 

Saludos

Martin

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